Atlántico: Casi la mitad de las viviendas que subastan los juzgados son protegidas

La otra cara de “la crisis”, que parece que desde fuera se ve como un campo abonado únicamente a especuladores, también afecta a los adquirientes de vivienda protegida que, incapaces de atender a los pagos, son sometidos al proceso de embargo y subasta. En este momento comentan en la noticia que dos viviendas de nuestro barrio están para subastarse entre ahora y septiembre. Algunas viviendas, no sabemos si protegidas o libres, se han adjudicado por menos de la mitad del valor de la hipoteca.

Casi la mitad de las viviendas que subastan los juzgados son protegidas

La crisis deja desierta la mayoría de las pujas de inmuebles, por ejecución hipotecaria, que se celebran en Vigo

Los juzgados de Primera Instancia de Vigo fijan una media de entre cinco y diez subastas de pisos cada dos meses. La crisis económica ha tenido consecuencias directas primero sobre las ejecuciones hipotecarias, que se dispararon a partir de 2008, y últimamente sobre las pujas judiciales de otro tipo de bienes que no están hipotecados.

Así lo aseguran desde el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Vigo, donde explican que la principal consecuencia de la situación económica no es tanto el número de viviendas que salen a venta pública sino la cantidad de subastas que quedan desiertas y que son la mayoría. Pero otro dato a destacar es que de esos inmuebles que pasan por trámite judicial ante el impago de hipotecas de sus propietarios, casi la mitad ya corresponden a viviendas protegidas.
“El porcentaje con el que nos encontramos en las pujas es casi similar al de vivienda libre, pero las condiciones para que una persona pueda adjudicárselas varía”, explica la secretaria del mencionado juzgado vigués.
Así, una vez que una persona ha participado en una subasta para adquirir una vivienda de este tipo y después de haber conseguido adjudicársela, dicha adjudicación no será válida hasta que la administración competente no dé su visto bueno. En el caso, por ejemplo, de una vivienda de protección autonómica, la Xunta debe revisar las condiciones personal de la persona que opta a la vivienda, ya que debe contar con unos requisitos similares a los que se exigen para acceder en primera instancia a este tipo de inmuebles.
De las subastas que están fijadas desde junio a septiembre, hay varias donde salen a venta pública estos pisos, dos al menos de los que se han construido en Navia.

Un aval por el 30% del valor del bien para poder participar

Participar en una subasta judicial lleva consigo una serie de requisitos para garantizar que la persona que opta a dicho bien tiene intención de hacerse cargo de él. Así, para poder pujar, primero hay que entregar un depósito o aval bancario del 30% del valor establecido de la vivienda o de lo que se vaya a subastar. “En el caso de los inmuebles por ejecución hipotecaria, el valor a subasta corresponde siempre al del contrato de hipoteca, por eso suele ser muy alto, mientras que si es un bien sin hipoteca, el valor de tasación le corresponde a un perito”, explica la titular del Juzgado de Primera Instancia número 1. Ese depósito es devuelto una vez finaliza la subasta en caso de no haber conseguido el bien o se resta del valor total en caso de haberlo adquirido.
La secretaria judicial añade que “Se han dado casos en los que se ha adjudicado por menos de la mitad del valor, pero no es lo habitual” y asegura que los inmuebles “se adquieren sin saber su estado, al no poder visitarse”.

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